Barcelona está llena de malfollados. No me malinterpretéis, es una ciudad que me encanta, tiene playa, montaña, zonas verdes y en general es muy abierta y tolerante con los demás, muy “europea”, que suelen decir.
Lo que pasa es que los días laborables de 7 a 10 de la mañana la gente está que echa humo, siempre de mal humor, serios, saltando a la mínima. Supongo que pasa en cualquier gran ciudad hoy en día, el estrés, el trabajo, la falta de tiempo libre y tener siempre poco dinero desembocan en este derroche de mala ostia en cualquier esquina.
He decidido hablar del tema porque en un período de cinco días he presenciado tres escenas de gran tensión entre ciudadanos de a pie:
A) En la cola para esperar el autobús (una cola de sólo seis personas), llega una chica y se coloca la primera. A lo que la última de la cola sale en su paso y le recrimina: “¿Qué te has creído? Ponte en la puta cola, que para eso has llegado la última, zorra”. Las dos eran veinteañeras.
B) En el tren, unos sudacas llevaban música puesta del móvil, en vez de escucharla con auriculares. Al verlo, una señora de unos 50 años les grita: “¿En vuestro país también hacéis esto? ¡Porque aquí es de maleducados, así que apagad la música, que no tenemos por qué oirla!”
C) Iba yo por la izquierda de una acera vacía de cuatro metros de amplitud y enfrente de mí se acerca una mujer de mediana edad que iba en dirección opuesta. Al llegar a mi altura, se para delante mío y me dice: “¡Por la derecha, cojones!”. Yo ni me inmuto porque considero que no estaba entorpeciendo nada, más bien fue la mujer la que se empeñó en tropezar conmigo, puesto que la acera era enorme y no había gente. Son ganas de tocar los huevos, la verdad.
En fin, nadie tiene la culpa de esto. Es el sistema que entre todos hemos creado, que fomenta el odio a todos los niveles. ¡Deberíamos follar más para estar de buen humor! ¿Quién se apunta? ;)
Os dejo con una viñeta. Tenéis muchas más de actualidad y sociedad en Runtime-News :)
