España está llegando a una situación límite y cada día que pasa justifico más el uso de la violencia contra aquellos delincuentes directamente responsables de la situación actual. Voy a intentar explicarme.
En España tenemos muy metido en la cabeza que “hay que condenar la violencia”, que la violencia siempre es mala. Esto es así por culpa de la acción de la banda terrorista ETA en los últimos 40 años, que ya que estamos, es una violencia de gilipollas y sí que hay que condenar.
Pero últimamente estoy aprendiendo que no siempre la violencia es injusta o injustificable. Hay ocasiones en que es legítima. ¿Alguien cree que los disturbios que ya están habiendo en España son “porque sí”?: son violencia como respuesta a otro tipo de violencia, la que ejercen día sí y día también los malos gobiernos, los bancos y las grandes empresas. Que yo sepa, la estafa y el robo son delitos penados con cárcel pero la justicia no actúa, el dinero lo compra todo y los responsables no pagan por sus crímenes. Y cuando se pasa hambre o no se tiene nada que perder, es normal ser capaz de todo. Así que nada de llevarse las manos a la cabeza con la violencia callejera que estamos viendo y que vamos a ver en los próximos meses, es totalmente natural y lógica. Se puede estar más o menos de acuerdo, pero sorprenderse por ella es, cuanto menos, ingenuo.
La sociedad está dispuesta a soportar recortes y medidas drásticas durante un tiempo si tiene la seguridad de que servirán para algo, pero no puede soportarlas de forma indefinida. Por desgracia, ninguna medida está sirviendo y al túnel no se le ve el final.
Para mí, violencia es:
- Tener que hacer cola en los contenedores para ir a buscar tu ración diaria de comida (verídico, en el contenedor del supermercado bajo mi casa cada noche a las 21:00 hay unas 15 personas esperando para recoger la comida caducada).
- Trabajar 10 horas al día y cobrar entre 600 y 800 euros al mes.
- Que echen de su casa a un vejete por no poder pagar, que tenga que vivir en la calle y además seguir pagando.
- Que más del 60% de trabajadores en España no llegue ni a mil euros al mes.
- Que no puedas dedicarte a una actividad profesional que, si no fuera por la cantidad de impuestos, papeleos y trampas legales existentes, podrías realizar perfectamente.
- Que los precios no paren de subir, que la inflación no baje del 2% a pesar de la profunda depresión económica en la que estamos inmersos. Que la mortadela valga más de 1 euro.
- Que los políticos anuncien los recortes entre risas y colegueo.
- Que la ley permita despedir procedentemente a un trabajador por hacerse un esguince y faltar 9 días al trabajo.
- Que el presidente de Telefónica (una sola persona) cobre más de 10 millones de euros al año.
- Que más de la mitad de jóvenes que buscan empleo en España estén sin trabajo.
Después de más de un año pidiendo las cosas por las buenas (15M), es normal que si no hay nadie que escuche, se haga por las malas. Pero hay que saber, con inteligencia y sin perjudicar a quien no tiene ninguna culpa.
Algunos ejemplos de conductas erróneas que habría que evitar:
- Quemar sucursales bancarias, Mcdonalds, Starbucks y demás establecimientos de multinacionales. El fuego es peligroso y se propaga rápido, es fácil que se acabe quemando una casa que haya encima del establecimiento, o el establecimiento de al lado, etc. Seguramente no tienen ninguna culpa pero les estaríamos jodiendo.
- Destrozar mobiliario urbano por la cara. Quemar contenedores, romper farolas, aceras, parkímetros, etc. Los gastos de reparación de todo esto los pagamos entre todos, es tirar piedras sobre el propio tejado.
Algunos ejemplos de cómo habría que actuar para que se den cuenta de que el pueblo al que representan está muy cabreado y de que, en realidad, el mango de la sartén lo tenemos nosotros. En definitiva, acciones que puedo llegar a justificar:
- Destrozar sucursales bancarias, rompiendo cristales, haciéndoles pintadas. Esto es diferente que quemarlas, porque únicamente jodes a la entidad bancaria, que es de lo que se trata. De forma sostenida y constante, cada día.
- Destrozar casas de los responsables, o quemarlos a ellos directamente. Ojo, sólo a los políticos, dirigentes, empresarios y banqueros directamente responsables de la situación. A diferencia de lo que se pueda pensar, tienen cara, ojos y nombre, se sabe quienes son.
- Si no hay huevos para quemar políticos y dirigentes, centrarse en molestarles por la calle, tirarles objetos, rociarles con spray, escupirles, lanzarles caca de perro, humillarles en público. Sólo a los responsables últimos, los más directos. Importante concentrar estas acciones los días en los que se aprueben recortes masivos, leyes y reformas lesivas para el pueblo…
- En las manifestaciones, no dar motivo a la policía para que cargue, pero no ser tonto y atacarles con toda la dureza posible cuando se dediquen claramente a provocar a gente pacífica para poder justificar cargas y mentir diciendo que son agresivos. Como pasó hace unos días en Barcelona.
En resumen, es un error quemar y destrozar mobiliario urbano que pagamos todos o estar obsesionados con la policía y no con sus jefes y responsables. Hay que tener claro cuál es el objetivo e ir directamente a por los culpables. Si nos diéramos cuenta de la fuerza que tenemos porque sencillamente somos más, temblarían y se lo pensarían dos veces antes de aprobar leyes y reformas injustas, insolidarias e inhumanas que nos devuelven a la esclavitud.
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