Ya sabéis que veo Gran Hermano (sí, me entretiene xD). En la gala del jueves pasado se puso de manifiesto qué es lo que se busca en la televisión actual, lo que busca el público y las injusticias que se cometen, pero que vemos tan normales.
Como supongo que la mayoría no véis Gran Hermano, os pongo en situación. En esta edición han metido como siempre al grupito de pijillas y tíos cachas, algunos más tontos que otros, pero que en definitiva no brillan por su intelecto sino por su aspecto físico. Y para que no se diga, también metieron a un tío sordo, con problemas de dicción y feo, por el morbo que eso suponía (aunque se escudan diciendo que lo hacen para que todos tengan la oportunidad y para que se vea que no sólo meten a modelos. Cierto, sólo meten modelos y gente rara xD).
Ha ido pasando el tiempo y han ido echando a varios concursantes, entre ellos el sordo. Ahora están en la fase de repesca, en la que los concursantes expulsados tienen la oportunidad de volver a entrar en la casa. El público vota a cuáles de los expulsados le gustaría que entrara de nuevo. Pues bien, como era de suponer, al sordo no lo han elegido, me imagino que porque “es feo de ver”, en cambio, han entrado los musculitos y los que habían tenido una historia con gancho y morbos amorosos, rupturas, etc. En definitiva, “los que el público ha elegido”. Al sordo que le den, por buen tío.
Y ayer en la gala, al ver que el sordo no entraba, rompió a llorar. Pero creo que no era un llanto caprichoso, porque tenía toda la razón en lo que dijo: “Metéis a gente que ya tiene curro, que lo tiene todo, y yo estoy en paro y estoy jodido…”.
Obviamente, Telecinco no es una ONG. Pero así de agresiva es la televisión hoy en día… Lo que mola son los guapos y la gente que tiene dinero y alguna forma de poder. Los pringaos y los sordos que se vayan a tomar por culo.
Con este artículo no digo nada nuevo, sólo que el mundo es muy injusto, cosa que todos ya sabemos. Pero me llamó mucho la atención este ejemplo en televisión, que seguramente pasará desapercibido de lo acostumbrados que estamos a que sea así.























